Del diario de Addler, 12 de octubre:

El cadáver de un perro con una huella de neumático en su estómago reventado, esta mañana, en el callejón. A su lado, un Camaro blanco incrustado en el concreto a mitad de la calle 85 arde, mientras los helicópteros de los noticieros sobrevuelan ruidosamente el cielo sobre mi cabeza, zumbando como gigantescas libélulas mecánicas. Hiperión está inconsciente en el toldo del Camaro, pero no por mucho. Ya lo he visto recibir misiles tierra-aire en el pecho antes.

Raquel desciende lentamente hacia el callejón, recibiendo el fuego combinado de todo un escuadrón de policía como si fueran gotas de lluvia contra su piel. Su nombre clave asignado es Vesta, pero se hace llamar Morrigan ahora. Quiere terminar lo que empezó en el ayuntamiento. Está a cinco metros de mí. Se acerca, sonriente. Sabe que puede matarme de diez formas distintas sin que yo pueda defenderme. Yo lo sé también. No me preocupa.

"A un lado, Víctor, querido", dice, mientras por fin posa sus pies en el concreto cuarteado. No hago ni digo nada. Que se acerque. Ella hace que el aire vibre en el callejón, mientras sus manos arden con una luz anaranjada que de inmediato despide calor.

"No voy a repetirlo. Voy a vaporizar a ese maldito de Mason, estés donde estés".

La basura del callejón es carbonizada instantáneamente a su paso. Se acerca, lentamente. El aire ya es muy caliente...

Ahora.

Emito la onda psíquica, mientras concentro cada pensamiento hiriente del que soy capaz. Hago todo el daño que puedo a su mente, quebrando aún más los pedazos de su ego fracturado y de su sensible inconsciente. Sé que le atemorizan las ratas. Tomo eso como inicio, e improviso desde ahí.

Lo que pasa después no difiere mucho de lo que tenía planeado. Raquel se desploma en llanto, en medio de gritos y de desplantes que desatan varias explosiones de plasma en el callejón. Un poderoso rayo de energía contusiva dorada golpea a Raquel con toda su fuerza, y la onda de choque resultante manda su cuerpo inconsciente hacia fuera del callejón, a estrellarse contra las vallas de contención policíaca en la acera de enfrente. Sabía que Hiperión se reanimaría de un momento a otro.

Salimos del callejón. Los helicópteros zumban más fuerte, acercándose. Todo el mundo le grita a todos los demás. Antes de darme cuenta de ello, Morrigan está en brazos de Hiperión, inconsciente. Caminamos muy lento, pero está bien. Lo permito. Después de todo, este desastre es culpa mía.

Del diario de Addler, 27 de septiembre:

Área Delta. Caos. Las sirenas hacen pedazos los oídos de quien las escucha, y una infernal luz roja intermitente parece querer hacer lo propio con los ojos. Alerta 5. Los soldados corren por doquier, como si quisieran escapar de ese asalto indiscriminado a sus sentidos. Voy a mi casillero. Mi uniforme está ahí.

TODOS LOS AGENTES Y OFICIALES DEL PROYECTO ÍCARO, PRESÉNTENSE EN LA SALA DE JUNTAS PRINCIPAL DE INMEDIATO. ESTO NO ES UN SIMULACRO. TODOS LOS AGENTES Y OFICIALES DEL PROYECTO ÍCARO...

Mucha gente en los pasillos. Quiero lanzar una onda psíquica de repulsión que los haga a un lado, pero lo evito. Se me advirtió no repetirlo por tercera vez. Sudo. Por fin, la sala de juntas principal. No hay menos gente aquí. El único hombre en la sala que no usa uniforme militar le grita a todos los demás. No lo conozco, pero puedo sentir que está lleno de miedo.

"¡Quiero responsables! ¡Que alguien me explique cómo demonios se pierde el control de un proyecto de más de dos mil millones de dólares al año de un día para otro! Es decir ¡Miren! ¡¿Cómo vamos a explicarle esto al Secretario de Defensa?!"

Las pantallas detrás del hombre iracundo exhiben por enésima vez las mismas imágenes. Raquel Lakin, nombre clave asignado Vesta, hace estallar los hangares C, D, y E en el monitor No. 1. Nombre clave: Vesta provoca quemaduras de tercer grado a 24 cadetes asignados a guardar el perímetro de la base en el monitor No. 9. En el monitor No. 4, nombre clave: Vesta penetra a través de 2 sub-sótanos a velocidad mach 1, hasta llegar al área de prueba seis, donde todo el escombro que viaja con ella cae sobre el personal científico, las máquinas y los sujetos de prueba. Una y otra vez, los fragmentos del incidente se repiten incesantemente. Los monitores muestran casi todo. Me tranquiliza.

Al fin, uno de los uniformados con más condecoraciones habla. Ya sé lo que va a decir, pero lo dejo decirlo.

"Se dirige a la capital. Manden seis unidades de apoyo tras ella. Que el departamento de policía de la ciudad despeje las calles. Nombre clave: Addler y nombre clave: Hiperión encabezarán la misión de búsqueda y captura".

"¡Sí, señor!". Salgo de la sala de juntas. No podía ser mejor. Me reúno con Hiperión en la pista de aterrizaje del hangar número 2. Pobre. Está deshecho. Trato de no sonar demasiado satisfecho.

"¡Me atacó, Víctor! ¡Mató a la teniente Martin! ¡Me llamó traidor! ¡Destruyó la mitad de la base! ¡Se ha vuelto loca!"

"Calma" le digo. "Todo tiene una explicación". No podía ser mejor.

Pobre teniente Martin. Pero gracias a ella, sólo es cuestión de tiempo para que Raquel vuelva a mi lado.

Del diario de Addler, 20 de Julio:

Se acabaron los exámenes preliminares. Aprobé cada análisis, prueba o evaluación que me hicieron. No fue fácil. Trataron de retenerme en la fase de evaluación psicológica. Estoy listo para entrar en la Cámara Prometeo el jueves próximo y someterme al tratamiento final. Dicen que tengo un 78% de probabilidad de no desarrollar trastornos ó mutaciones físicas secundarias.

Sólo otros dos voluntarios han llegado a esta fase del tratamiento. Una de ellos es Lakin, una teniente británica, y un tal Mason, canadiense. Oí que otros están siendo desarrollados también en otras bases involucradas en el mismo proyecto, pero creo que no los veré hasta ser asignado a una misión conjunta con ellos.

Trato de socializar con los otros. Parecen verme como el tercero incómodo. Lo niegan. Nunca están separados. Me interesa ver los resultados de sus pruebas. Tras difícil negociación con el encargado del archivo, obtengo los expedientes. Son peor que como los imaginé. Lakin, Raquel tiene un 97.6% de probabilidad de no presentar complicaciones después del tratamiento. Para Mason, la probabilidad es sólo del 98%. Según las pruebas, ambos han demostrado potencial para desarrollar seis o más facultades sobrehumanas. Yo solo tengo potencial para dos.

La evasión se vuelve más obvia conforme pasan los días. Me ejercito 3 veces diarias. No puedo dormir. Mason no duerme en su barraca por segunda vez esta semana. Los días no avanzan.

Oportunidad. El encargado del archivo también puede darme acceso a las cintas de seguridad de la base. 16 archivos de video mostrando a Mason visitando la oficina de la teniente Martin. Martin evalúa a Mason psicológicamente. Será fácil editarlos.

Transformación exitosa. La Cámara Prometeo ha transformado a Mason primero. Le asignan el nombre clave Hiperión, como el mitológico señor del sol. Muy pretencioso. Fobos se contempla como mi nombre clave. Debo mandar una requisición de cambio de nombre clave al alto mando. Sólo falta la teniente Lakin. Raquel.

Raquel duda antes de entrar a la Cámara Prometeo. Dí instrucciones de que el video que preparé le fuera entregado en dos meses. Hasta entonces, guardo mi distancia.

"Disculpen todos. Sólo necesito unos minutos. Necesito un cigarrillo"

Mason se acerca. Le pone ambas manos en los hombros. Yo no muestro emoción.

"Esto no cambiará quien eres", le dice. "Sólo te llevará más alto". La Cámara Prometeo se abre. Todos los instrumentos comienzan a funcionar. El interior de la cámara enceguece.

"Cruza".

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Fotografía original por Omar Omar.